21/9/10

Abre los Ojos


“Abre los Ojos”
Hola amigos, espero que todos recuerden la frase que el Gobernador Electo repetía constantemente en campaña y que motivó a muchos de nosotros a salir a votar: “abre los ojos”.
En lo personal, considero que abrir los ojos, no sólo implica votar y regresar a casa a esperar que las cosas cambien; abrir los ojos es observar lo que pasa a nuestro alrededor, comprender que es lo que nos gusta y lo que no, entender que votamos por una transformación en nuestro Estado, que nos necesita alertas, vigilantes, con una participación mucho más activa en todas las acciones de gobierno.
La tarea no es fácil, actualmente en nuestro Estado, existe un gran deterioro de los lazos de cohesión social, exclusión, falta de oportunidades, y niveles altos de corrupción, y a pesar de ello pareciera que las acciones de gobierno respondieran más a intereses corporativos, caciquiles, y de grupos de presión y choque, que a los intereses de la población.
Estos grupos ostentan frente al gobierno una representación de la sociedad que en realidad no tienen, pues atienden más a sus intereses particulares y de grupo que a los de aquellos a quienes dicen representar, y en la mayoría de los casos, carecen de convocatoria, pero poseen la organización y el potencial desestabilizador necesario para presionar a las autoridades, por lo menos a las actuales.
No es una sola persona quien puede lograr contrarrestar esos poderes de facto y desmantelar las redes de corrupción que imperan en Puebla, sino que es una tarea de todos, corresponde a los grupos realmente representativos de la sociedad la consolidación de pactos de gobernabilidad que permitan implementar reglas con fuerza vinculante y racionalidad democrática, el diálogo entre los actores políticos, y la participación en espacios institucionalizados de negociación de estrategias de desarrollo, donde se alcancen consensos que permitan una verdadera reforma del Estado, la adopción de reglas de juego acorde con la nueva correlación de fuerzas, y consolidar un verdadero cambio democrático.
Sólo así el gobierno entrante tendrá capacidad de gobierno, podrá luchar contra lo que se oponga al desarrollo y dar respuesta a las demandas de la población.
Por esta razón, estoy convencida de que abrir los ojos implica también una serie de exigencia de los ciudadanos hacia los grupos de poder.
Así, debemos vigilar la actuación de todos nuestros servidores públicos, y observar si se ajustan a los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deban observar en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones, y en caso contrario, pedir la remoción y sanción de éstos por las vías legales.
Abrir los ojos implica comprometer a nuestros líderes sociales y ministros de cultos religiosos a actuar como referente ético en la vida pública, a respetar la laicidad de nuestro Estado, promover la justicia social y distributiva, los principios de solidaridad y subsidiariedad entre nosotros, y ¿por qué no? hacer entender a sus integrantes los nuevos roles de la mujer y el hombre, dentro de la familia, la sociedad y el Estado.
Abrir los ojos es exigir a los órganos no gubernamentales (ONG´S) y a las instituciones educativas, una verdadera corresponsabilidad con el Estado, y la generación de diagnósticos, y alternativas de solución de la problemática vinculada con el objeto social de cada una de ellas.
Abrir los ojos es requerir a nuestros sindicatos que muestren un mayor compromiso con la seguridad, realización personal, capacitación y la productividad de cada uno de sus agremiados, verdadera autonomía, transparencia y democracia interna.
Abrir los ojos significa concientizar a nuestros empresarios para que demuestren mayor interés en la competitividad, que fijen su mirada en cada uno de sus colaboradores, apertura a la competencia y participación más activa en las propuestas que armonicen el interés de su sector con el estatal.
Abrir los ojos implica exigir a los medios de comunicación el ejercicio responsable de la información que nos brindan, pues si bien es cierto que tienen libertad de expresión, también lo es que nosotros tenemos derecho a estar informados de manera veraz y objetiva.
Abrir los ojos significa, formar cadenas de ciudadanos dispuestos a dar prioridad a los intereses de la población, especialmente de los más necesitados; ahora dime, para ti, ¿Qué es “abrir los ojos”?

13/9/10

Héroes y Villanos en Puebla


Héroes y Villanos en Puebla.

Recordando el éxito de la justicia penal en Chile, y sobre todo el prestigio de sus “Carabineros”, cuando fui Diputada Federal le pregunté al Ministro de Justicia de ese país, entre otras cosas, ¿cómo podíamos saber si la reforma penal iba a funcionar en México? ¿cómo tener la certeza de que nuestros policías realmente iban a cumplir la misión encomendada?
El Ministro me respondió: Cuando una jovencita vaya con su padre mexicano y le diga: Padre me voy a casar con un policía y aquél se sienta honrado, ese día, seguramente sabrán que sus cuerpos policiacos están cumpliendo su cometido.
Más aún, el día que aprobamos la reforma de mérito –misma que aún no ha entrado en vigor- defendí en Tribuna varios de sus puntos substanciales, pero también aproveché para contestar los señalamientos realizados por legisladores de diversos partidos políticos. Ellos, cuestionaban las atribuciones otorgadas a los policías, especialmente en materia de delincuencia organizada, señalando que éstos eran corruptos y mediocres, por lo que tenían temor de que con las nuevas facultades se pondría en peligro a la sociedad.
Yo les contesté, que en el Estado Mexicano, los diputados federales teníamos peor reputación que los policías, que estábamos por debajo de ellos en nivel de confianza, que a pesar de lo anterior a través de nuestras leyes y puntos de acuerdo tomábamos decisiones que afectaban a todos y que no entendía cómo nos atrevíamos a cuestionar a otros actores políticos cuando no éramos capaces de dotarlos de los instrumentos necesarios para dignificar su función.
Y hago mención de estas anécdotas porque justo en estas semanas que festejamos no sólo el Mes Patrio, sino el Bicentenario de la Independencia de México, se conjugan en nuestro país y estado, una serie de noticias que hablan de héroes y villanos.
Héroes, dibujados por nuestras autoridades, con historias contadas a su manera, y según su tiempo, héroes que alguna vez fueron dibujados como villanos, detenidos, encarcelados, condenados y a veces hasta ejecutados.
Las historias de villanos que hoy vivimos, han cambiado, y no sé si por pura casualidad o por operativos de seguridad pública muy bien estructurados, como se ha mencionado en diferentes medios, escuchamos que el Gobierno Federal logró la detención de “La Barbie” (Edgar Valdez Villarreal), en el Estado de México y de “El Grande” (Sergio Enrique Villarreal), aquí en Puebla, por citar sólo algunos ejemplos.
Lo que no comprendo es ¿Dónde estás nuestros cuerpos de seguridad en Puebla, que no pueden encontrar villanos? ¿Dónde está nuestra policía estatal que no detiene a los que hacen daño a nuestras familias y bienes, menos aún a los más temidos delincuentes en Puebla?
Y entiendo que antes tenían el pretexto de no tener competencia en materia de delitos del orden federal, pero ahora que la tienen, ¿Qué pasa? ¿Necesitaremos dotarlos de lentes para verlos? ¿No tendrán sentido común para seguir el camino del dinero? ¿Pensarán que en Puebla hay tanta gente tan brillante y exitosa que puede vivir derrochando dinero en la adquisición de una gran cantidad de bienes muebles e inmuebles, así como de vehículos de alta cuantía, y fiestas espectaculares, mientras la mayoría de los poblanos no tiene con qué comer? ¿O será que ven a esos delincuentes como héroes y no como villanos?
Y ni hablar de las noticias que jamás he escuchado en Puebla, como la detención y condena de funcionarios corruptos, ¿Será acaso que nuestras autoridades encargadas de la procuración e impartición de justicia, así como los órganos fiscalización y control de cada nivel de gobierno tienen la seguridad de que todos nuestros servidores públicos son héroes y no villanos? ¿Alguna vez podremos sentirnos orgullosos de nuestros elementos de seguridad pública? ¿Cambiará nuestra historia en unos meses? ¿Usted qué opina?

29/8/10



Hola a todos, el sábado fui al cine a ver el “Secreto de sus Ojos” (http://www.elsecretodesusojos.com), película protagonizada por Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino y Guillermo Francella.

Entre los temas que se manejan en la película se encuentra la aplicación de la Ley del Talión que realiza uno de los personajes, motivado porque un funcionario sin escrúpulos deja en libertad a quien violó y asesinó a su esposa, por lo que él mismo lo encarcela en un área de su casa, castigo que aplica durante los 25 años que transcurren en dicha cinta, ya que considera que la pena de muerte es poca comparada con el daño que hizo, esa escena te deja sin habla, no sólo por las condiciones ilegales en las que aplica el castigo, sino porque muchos hemos deseado la aplicación legal de esa sanción en algunos casos.

En nuestro Estado de Puebla, en varias ocasiones algunas poblaciones han pretendido linchar a algunos delincuentes, porque consideran que las autoridades de la zona no le van a dar el castigo que merece, o peor aún, porque creen que sus autoridades están coludidas; y no he escuchado a nadie justificar a quienes se hacen justicia por sí mismo, pero tampoco he visto que defiendan la actuación de las autoridades en estos casos.

Por otra parte, en México ha sido muy discutida en los últimos años, la aplicación tanto de la pena de muerte como de la prisión vitalicia, yo en particular he promovido la aplicación de ésta última a los funcionarios públicos, que durante el ejercicio de sus funciones realicen alguna actividad de delincuencia organizada.

Esto es así, porque la investidura de funcionario público implica un compromiso directo con la sociedad y con el Estado, por ser el más alto privilegio cívico a que puede aspirar un ciudadano, sin embargo, la fuerza de la delincuencia organizada radica, en algunos casos, en las alianzas y vínculos que ha logrado establecer con funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno, desde mandos policiales hasta las altas esferas políticas en algunos casos. Los transgresores corrompen a las autoridades y se mantienen en la impunidad.

De acuerdo con Edgardo Buscaglia, analista de la ONU, a nivel mundial, México ocupa el sexto lugar entre los países con mayor presencia de crimen organizado. Estos grupos han logrado relacionarse con el poder político, particularmente a nivel municipal, y calcula que entre 50% y 60% de las alcaldías a nivel nacional podrían tener algún vínculo con grupos del narcotráfico.

Por lo tanto, la actual estrategia del gobierno del combate al crimen organizado no va a tener la eficiencia deseada si no se rompen las redes financieras y los nexos del crimen con el poder político, pues en el Estado de Puebla, se encuentran documentados casos en los que algunos funcionarios públicos son miembros de organizaciones delictivas, el primero de ellos fue el narcoalcalde de Izúcar de Matamoros, Ruben Gil, actualmente en prisión y sujeto al proceso penal 08MJ740, seguido en los Estados Unidos de Norteamérica por conspiración y tráfico de drogas; mismo que fue detenido en ese país mientras transportaba cantidades importantes de cocaína.

Este es un ejemplo de que las bandas criminales que emplean sus propias técnicas, métodos e ideología, han podido asociarse a funcionarios públicos dedicados al secuestro, la extorsión, el narcotráfico, el acopio y tráfico de armas, el tráfico de órganos, la prostitución y explotación de menores, al robo de autos, y una lista interminable de ilícitos. En consecuencia, ante la falta de confianza en las instituciones, y el conocimiento de la superioridad en la estructura de una organización criminal, la sociedad no denuncia muchos otros delitos, por desconfiar en los servidores públicos encargados de velar por la paz y el orden públicos.


Por tanto, no basta la depuración de los elementos de la policía, el realizar las investigaciones correspondientes para deslindar responsabilidades penales y administrativas a los funcionarios públicos que hubieren incurrido en actos de corrupción, complicidad o encubrimiento en actos delictivos, ni que actualmente en el Código de Defensa Social para el Estado de Puebla, se establezcan agravantes a las sanciones aplicadas a los funcionarios públicos por incurrir en la comisión de un ilícito, sino que debe establecerse un mayor reproche penal a los funcionarios que mediante el ejercicio indebido del servicio público, cometen o auxilian a otras personas a cometer delitos en materia de delincuencia organizada, con el fin de proteger a la sociedad de estas malas autoridades, estableciendo la posibilidad de que en este tipo de conductas pueda incluso llegar a imponerse la pena de prisión vitalicia.

Esta pena además no es inconstitucional como muchos lo han señalado, así lo han señalado el propio Pleno de la Suprema Corte de justicia De de la Nación, en la tesis jurisprudencial publicada con el rubro: “PENA INUSITADA. SU ACEPCIÓN CONSTITUCIONAL”; asimismo, la Corte Penal Internacional, cuyo estatuto fue suscrito por nuestro país, en su artículo 77, estableció que a quien sea declarado culpable de alguno de los crímenes que en el Estatuto se establecen, se le podrá imponer, la pena de reclusión a perpetuidad.

Por otra parte, no existe ordenamiento alguno vigente en nuestro país que haya prohibido su aplicación y tanto en la legislación penal federal como en las locales correspondientes se establecen penas máximas que van de los 50 a los 75 años de reclusión.

No es óbice a lo anterior lo expuesto por algunos tratadistas en el sentido de que la prisión vitalicia es contraria a la finalidad que tiene la pena de prisión, que es la readaptación social, así como que no es posible establecerla en México por los altos índices de población dentro de los centros penitenciarios y los costos que esto genera al Estado.

Lo anterior es así, ya que por una parte, como se ha señalado en nuestro país, siempre han existido sentenciados con pena de prisión que prácticamente pasan el resto de su vida en la cárcel, precisamente por la comisión de ilícitos graves, por lo que no existiría un aumento significativo de la población dentro de las cárceles, máxime que con las reformas constitucionales en materia de seguridad pública y justicia penal, la prisión preventiva no va a ser una constante además de que se establecen medios alternativos de solución de conflicto.

Asimismo, la simple esperanza de que este tipo de delincuentes pueda llegar a readaptarse no es un argumento suficiente para exponer a toda la población a los daños que pueda causar la alta peligrosidad de los funcionarios públicos que utilizando su encargo incurren en conductas de delincuencia organizada, menos aún el que se refiere al costo económico que el Estado debe asumir con motivo de su sustento (actualmente es más o menos de cien a doscientos pesos diarios), no puede anteponerse a la seguridad de los poblanos.

Por esta razón estoy convencida de que debe modificarse el artículo 41 del Código de Defensa Social para incluir como pena, la prisión vitalicia para los funcionarios públicos que incurran en actividades de delincuencia organizada y probablemente, especificar tales hipótesis dentro del capítulo de delitos cometidos por funcionarios públicos, pues actualmente hace referencia a aquellos ilícitos en los que pueden incurrir con motivo de su función, pero no a aquellos delitos del orden común que ejecuta la delincuencia organizada como secuestro, homicidio, entre otros.

22/8/10

En memoria de mi abuela


Hace unos días murió Mamá Baldo, mi abuela materna, su recuerdo va a brillar dentro de mí siempre; estos días también me han servido para reflexionar qué es lo que estamos haciendo por nuestros adultos mayores, aún cuando mis 4 abuelos ya han muerto, nunca es tarde para hacerlo, cada día hay más ancianos escondidos por todo nuestro Estado, condenados a vivir en un mundo que no es el suyo, recluidos en ciudades y dentro de casas que no están diseñadas para ellos.

En su mundo, había caciques, grupos de poder y delincuentes, pero no existía ni por asomo una delincuencia organizada como la que se vive en “nuestros días”, en los que nadie está a salvo; peor aún, muchos de ellos son maltratados, violentados por sus propios “hijos” y obligados a entregarles todo, su pensión, sus propiedades, sus bienes, y hasta sus sueños.

Había calles –pocas, por cierto-, en las que los vehículos (caballos, carretas, carrozas, autos y camionetas), circulaban a baja velocidad, hoy a ellos les aterra transitar por avenidas, circuitos y boulevares con tráfico alto y veloz y semáforos que no les permiten cruzar a tiempo; le tienen miedo “a las alturas” por eso se les dificulta aún más que a nosotros subir las escaleras de los puentes peatonales.

Muchos de nuestros abuelos acostumbraban pasear por los parques y jardines que había en sus poblaciones; hoy no los hay en todas las colonias y los pocos que existen y están en condiciones de ser utilizados, han sido habilitados en su totalidad para el ejercicio de varios deportes que practican los jóvenes.

Por esta razón, a nuestros abuelos les da miedo caminar por esos espacios, ya que tienen miedo a que les pegue algún balón, o creen que pueden entorpecer el deporte de algún ciclista, patinador o corredor. Se nos olvida que nuestros abuelos podrían sobrellevar mejor sus enfermedades si pudieran caminar o hacer ejercicio.

La tierra era barata, y había menos personas, por eso nuestros abuelos construían sus casas muy grandes y ventiladas, y todas tenían jardines amplios. Hoy están condenados a vivir en algún pequeño espacio, casi siempre en el segundo piso de casas construidas en 60, 70 ó 100 metros cuadrados, sin jardín incluido y con pisos resbalosos.

Se nos olvidó, que las piernas de nuestros abuelos no son tan hábiles para estar subiendo y bajando escaleras, que sus huesos no son tan fuertes para resistir las caídas que seguramente tendrán en esos pisos, que les da claustrofobia vivir en espacios tan limitados, que les cuesta mucho bañarse y hacer sus necesidades en esos baños tan chicos, que estaban acostumbrados a dormir solos (nadie entraba a sus cuartos y hoy no se respeta ese espacio)... que tantos recuerdos no caben en esos cuartos tan pequeños que parecen cárceles.

Tampoco recordamos que el consumo de los alimentos era el momento en el que nuestros abuelos reunían a todos sus hijos y convivían en familia; ahora deben comer solos, porque nadie tiene tiempo para ellos, consumen sus alimentos en vajillas muy diferentes a las que les gustaban, y ni hablar de la comida, que ya no se cocina a fuego lento, ni sus ingredientes son naturales como los de la comida que a ellos les gustaba, y lo peor, está llena de químicos, de sustancias venenosas que los van consumiendo.

Nuestros abuelos estaban acostumbrados a vivir sin ruido y a platicar mucho, hoy en las casas donde viven todo es ruido y poca la comunicación familiar. Sus hijos siempre viendo los partidos de fútbol, sus hijas las novelas, las nietas y los nietos jóvenes escuchando música todo el día y con el aparato a todo lo que da y los más pequeños abstraídos con sus máquinas de juego.

Los abuelos están llenos de experiencia pero también de tiempo, porque salvo en algunos lugares como en la Comercial Mexicana (que sólo los utilizan para empacar alimentos), ya nadie les da empleo y menos aún un puesto de dirección, nadie cree en ellos; ni en sus propios hogares los dejan dar consejos, contrario a lo que ha pasado en todos los tiempos de la Historia, en los que el Consejos de Sabios, el Senado y todos los órganos de decisión importantes estaban conformados por los más ancianos.

La mercadotecnia tampoco se ocupa de ellos, aunque cada día es mayor la edad promedio de vida, no hay en el mercado ropa para nuestros abuelos, ropa más elástica y práctica que los ayude con sus incontinencias, fácil de colocarse porque su vista y su fuerza se ha disminuido y ya no pueden utilizar botones ni cierres muy elaborados, y hay poco zapato flexible y menos liso para que puedan calzarse fácilmente, caminar cómodamente y no se caigan cuando caminen.

Nuestros abuelos, casi todos, llenos de añoranzas, con sus sentidos y fuerzas limitadas y sus corazones rotos, se deprimen muchas veces, pero yo nunca he visto a alguno de ellos en el psicólogo o el psiquiatra, o participando en actividades que eleven su autoestima; será que ya no importa cómo se sienten? será que ya sólo esperamos su muerte.

Ojalá que todas las autoridades, ciudadanos, hijos y nietos, podamos reflexionar a tiempo, y poner nuestro granito de arena en beneficio de ellos, porque todavía hay muchos abuelos que están esperando un mundo donde realmente puedan vivir su presente en lugar de sentarlos a esperar su muerte.

Un beso a todos.

12/8/10

He observado en los últimos días las manifestaciones realizadas por algunos periodistas en varios estados de la República, incluyendo Puebla, que reclaman un alto a las agresiones de que están siendo víctimas, inclusive en nuestro estado se está conformando un grupo organizado que parece ser que sesionará semanalmente y entre otras acciones, elaborará un protocolo de seguridad.
Como muchos ciudadanos, expreso mi solidaridad con todos ellos a través de este medio, no es posible que día a día crezca el número de agresiones de todo tipo que sufren por el hecho de expresarse, y si bien es preocupante la existencia de un número importante de informes realizados por organismos internacionales en los que se señala que México es uno de los países en los que más se violentan los derechos de los periodistas, lo cierto, es que no podemos estar tranquilos mientras a una sola persona se le prive de sus derechos sólo por este hecho; más aún, cuando tales agresiones también generan la violación al derecho que todos tenemos de estar informados.
Este es un tema muy complejo, que afecta directamente a muchas personas: periodistas, articulistas, columnistas, propietarios y directores de medios de comunicación, fotógrafos, operadores de cámara, integrantes de consejos editoriales, escritores, comentaristas, internautas, editores, dibujantes, académicos, colaboradores de estaciones de radio y televisoras, miembros de agencias de información, vendedores de periódicos, entre muchos otros.
Todos ellos, día a día, se enfrentan a una serie de violaciones, entre las que destacan: las amenazas; la privación de la libertad a través del secuestro o del encarcelamiento; la persecución; la sujeción a todo tipo de procesos legales viciados de origen, en su tramitación y resolución; la concentración gubernamental y política de los medios de comunicación; la difamación criminal; la censura de la información lícita que generan; la falta de una adecuada legislación para el ejercicio de su actividad y la defensa de sus derechos; el decomiso de las ediciones y equipos utilizados en el ejercicio de su actividad; las visitas de inspección tendenciosas; la interrupción y suspensión de su programación; así como la violación en general a sus derechos humanos y laborales, entre otras tantas presiones.
Muchas de estas violaciones no se conocen en su plenitud, por esta razón, considero que es importante que además de las acciones emprendidas, realicen una evaluación que les permita saber con exactitud cuáles violaciones se cometen con mayor frecuencia, el perfil de las víctimas y sus agresores, su modus operandi y las circunstancias de tiempo, modo y lugar en cada caso.
De esta manera, podrán elaborar un mapa que les permita tener una idea clara de la problemática y las acciones a emprender a efecto de que se garantice la libertad de expresión y de prensa; el derecho a informar y estar informados; la defensa de los intereses económicos de los medios de comunicación y sus integrantes, así como de la dignidad del comunicador y el ejercicio responsable de sus derechos; crear normas de profesionalización y conducta empresarial de los comunicadores; promover el intercambio técnico y profesional que sea necesario; respetar el derecho de sindicalización de quienes colaboran en un medio de comunicación, así como de sus derechos laborales individuales, como el de ascenso y pago de un salario remunerado, el otorgamiento de las prestaciones sociales que les corresponden, la permanencia en sus puestos, es decir, el derecho a no ser despedidos por el hecho de informar a la población, la capacitación en su empleo, la adquisición del material adecuado para el ejercicio de su actividad, el derecho a no ser censurados por actividades lícitas; lograr el apoyo de los familiares que se encuentren en situación de riesgo por el ejercicio de su actividad; llevar ante los tribunales a sus agresores para sancionarlos conforme a derecho, y seguir el procedimiento correspondiente para la restitución de sus derechos, por citar sólo algunos de ellos.
Ya es hora de que en Puebla y en México, todos podamos expresarnos libremente; ya basta de agresiones y censura; no debemos permitir que muera un periodista más o se quebranten sus derechos… rompamos todos el silencio.

3/4/10

Compromiso por Puebla



La gran alianza del PAN, PRD, PANAL y CONVERGENCIA, con las poblanas y los poblanos, es una realidad, síguelos de cerca a través de mi blog.

3/3/10




Increíble pero cierto, las autoridades estadounidenses están investigando la veracidad del video.

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